Recuerdo

 

 

Foto de Jon Tyson en Unsplash

RECUERDO.

He vivido momentos de angustia y de sufrimiento pero también momentos de cielo en mi vida. Momentos en los que todo está en orden y hay paz en el alma. No necesito encontrar respuestas porque las preguntas son relevantes.

He vivido algunos momentos de cielo en la tierra en los que hubiese querido que el tiempo no pasara. Esos momentos hacen la vida diferente, porque tocas el cielo y una parte de tu ser queda prendida en las estrellas. Eso me ha pasado en mí en ocasiones.

Son momentos de luz en medio de la noche. De paz en la guerra. Momentos de fiesta en medio de la tristeza. De calor en pleno invierno. Momentos de fuente en la sequedad de mi vida.

Recuerdo abrazos, palabras, paseos, luz del atardecer, la lluvia de una tarde, la compañía de alguien querido,. Un vivir la vida que soñaba. Son momentos especiales que recuerdo con mis nostalgias.

Y en esos momentos entiendo que de nada sirven las angustias del presente  y los miedos y los vacíos que me llenan de tristeza. Es tan corta la vida que no merece la pena perderla en nostalgias vanas. No raras veces encontramos hoy en la vida personas  que son ricas pero que están totalmente insatisfechas en su interior. Es decir que los  bienes no dan la  felicidad.

Entiendo que esos bienes que me angustian hoy en la vida y me quitan la paz hoy no son lo más importante de mi vida. No puedo  poner en ellos la paz que busco.

Mis días se juegan en el sí alegre a lo que me toca vivir. Y al final lo que importa es vivir ese momento con paz, porque Jesús está conmigo.

Después de esos momentos que he deseado no pasaran nunca, Jesús no desaparece, se queda conmigo.  Los  momentos de cielo de mi historia me han hecho ser quien soy. Soy fruto de la paz de esos instantes de cielo cuando escucho y entiendo que soy amado. Soy más apto para la vida después de que un poco de eternidad se me ha quedado prendido en el pecho.

Ya no puedo vivir como antes el presente. Estoy construyendo para la vida eterna y considero que todas las preocupaciones de ahora son pasajeras. Los miedos y sufrimientos pasan con el paso del tiempo. Pero el amor es eterno, es para el cielo y eso no acaba nunca, al contrario, me da fuerzas para la vida.

Mi vida está tejida en el alma de Dios, que me dice que me ama. ¿De qué puedo tener miedo? De nada. No hay nada tan grave que pueda hacerme dudar de esa certeza. Dios me ama, eso me basta y consuela y eleva mi alma hasta el cielo

Antonio

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