Estoy aquí, clavado en un madero,
firmemente por tí crucificado,
donde me hundió la historia de un pecado
y me encumbró lo mucho que te quiero.
Fiera de amor y de dolor tan fiero,
reo soy; reducido, amarrado;
mas libre el corazón, enamorado
en esta cruz, en que de amor me muero.
Todo un Dios por ti yace inerte, yerto.
He tronchado los ramos de alhelí,
sin sangre están las rosas de mi huerto.
Me he dejado morir, he dicho "Sí".
Soy un amor crucificado, muerto.
¿Qué más podría hacer tu Dios por ti? Amén
Francisco Contreras
Comentarios