NO PERDER NUNCA LA ALEGRÍA.
Quiero aceptar que estoy donde tengo que estar, donde puedo ser yo mismo y dar lo más auténtico que hay en mi corazón. Lo que importa es lo que estoy viviendo ahora, con verdad, con honestidad. Y creer que todo va a estar bien y que el futuro va a ser mucho mejor, a mi manera.
Las personas fieles, los amigos, los familiares, los que han echado hondas raíces en mi interior me dan alegría. Una alegría que nadie me puede quitar. Igual que ver una buena película, leer un buen libro, escuchar una música que me calma por dentro. Me alegra ver los avances en la vida. Las cosas que mejoran. Me alegra decir la verdad y no vivir mintiendo. Aceptar mi presente siempre con una sonrisa. Me alegran los buenos amigos y los que me quieren por lo que soy, no por lo que hago, no sólo si me porto bien.
Me alegra un atardecer frente a un acantilado y un paseo sencillo por cualquier parte. Me alegra ir de compras aunque no compre nada. Tomar un chocolate caliente en lugar seguro, resguardado del frío de la calle. Me alegra un saludo inesperado, un regalo que me hace abrir los ojos asombrado. Me alegra la fidelidad en el amor, en la entrega. Me alegra abrir mi alma a un desconocido. Y pasear en un tren viendo pasar a mi lado paisajes de ensueño. Me emociona emprender cada año un camino nuevo.
Me gustan las buenas comidas, me llenan de alegría. Leer un libro ameno, de estos que hablan de las cosas que de verdad importan. Me gustan las historias que edifican. Y las vidas que viven el dolor con altura, con una mirada nueva, santa, llena de vida. Me emociona ver que en el dolor los corazones se unen y apoyan, eso me causa alegría. Sueño con una alegría serena que las circunstancias no `pueden quitarme. Deseo que salgan bien mis sueños y si no salen, lo prometo, no quiero perder nunca la alegría.
Antonio
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