La bella flor que en el suelo
plantada se vio marchita
ya torna, ya resucita,
ya si olor inunda el cielo.
De tierra estuvo cubierto,
pero no fructificó
del todo, hasta que quedó
en un árbol seco injerto.
Y, aunque a los ojos del suelo
se puso después marchita,
ya torna, ya resucita,
ya su olor inunda el cielo.
Amén
Juan de Salinas

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