Ser instrumentos de Paz

 



SER  INSTRUMENTOS  DE PAZ.

Como cristianos debemos permanecer convencidos que nuestra vida espiritual no será jamás, el desarrollo tranquilo de una vida insignificante o sin historia; sino que será un escenario de constante lucha y a veces dolorosa, en busca de esa paz que precisamos para poder amar y sentirnos amados. Sin combate, no hay victoria y nos fortalece en nuestro crecimiento espiritual, aprendiendo a conocernos en nuestras debilidades, en nuestras realidades. Vencer el combate espiritual, no significa librarnos de nuestros temores, o de dar fin a nuestras miserias y defectos. El auténtico combate espiritual, consiste en aprender a aceptar nuestros ocasionales  errores sin desanimarnos, a no perder la paz del corazón cuando lamentablemente caemos una y tal vez, otra vez.. el objetivo fundamental del combate espiritual, no es conseguir siempre la victoria, es aprender a conservar la paz del corazón en cualquier circunstancia o adversidad, incluso en la derrota. Si buscamos la paz-como la del mundo-, seguramente no la encontraremos, o será extremadamente frágil y efímera.

Para nosotros los creyentes, la razón esencial en virtud de la cual podemos estar siempre en paz, no procede del mundo. Viene  de la confianza en la Palabra de Jesús. Cuando el Señor afirma que ”nos da la paz”, sus palabras tienen la misma fuerza creadora que las que le hicieron surgir el cielo y la tierra  de la nada. Tiene  el mismo poder que las  que curaron a enfermos y bendijeron a los pobres. Su paz no se retirará jamás.

Tal vez confundidos por la generosidad venida de Dios, enajenamos la verdadera paz esperando siempre que nos  sea dada, sin percibir que al darla, se halla la victoria del Amor. La paz es la sencillez del espíritu, la serena conciencia, la tranquilidad del alma. La paz es la armonía en cada uno de nosotros, la santa alegría de un corazón en el que reina Dios.

Que María, Reina y Señora  de la Paz, nos acompañe en el camino hacia la misma.

Antonio

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