lunes, 30 de mayo de 2011

San Pablo en Atenas


S. Pablo rezando en Atenas.
Raphael 1483-1520
Victoria&Albert Museum. Londres

Al igual que hoy (Hechos 16, 11-15) y también en días pasados; la primera lectura está dedicada a los Hechos de los Apóstoles, donde se van desgranando nombres de ciudades y territorios que los discípulos de Cristo van visitando: Siria, Cilicia, Derbe, Listra, Frigia, Galacia, Bitinia; Samotracia….
De entre todas destaca Antioquía. Esta ciudad distaba unos cuatrocientos ochenta kilómetros de Jerusalén, y era una de las más importantes del Imperio Romano y con un gran número de judíos; por lo que después del martirio de San Esteban, fuera un lugar primero de refugio y luego también de predicación para los apóstoles. Allí judíos y gentiles empezaron a creer y a escuchar las palabras de Jesús.
A esta ciudad fue enviado un hombre de Chipre, Bernabé, que junto con Saúl formaron la primera Iglesia Gentil, comenzándose a llamar Cristianos.
Hasta ese momento a los seguidores se les conocía “discípulos”, “creyentes” o “seguidores del camino”. Entre ellos se conocían como “hermano” o “hermana”.
El término Christiani era equivalente a “los de Cristo” y lo utilizaban los extranjeros par referirse a ellos. Aunque estos primeros cristianos podían parecer realmente judíos; su lealtad a Jesucristo les hacía ser identificados como devotos del Señor.
Hacia el II d.C, el término ya usado por los propios seguidores como nombre predilecto para referirse al movimiento.
En esta pintura de Raphael, aparece San Pablo, esta vez en Atenas. Obra renacentista, que presenta en un marco arquitectónico, un estudio de perspectiva, con la ciudad al fondo entre los edificios de estilo clásico. En la izquierda de aspecto circular, con columnas que dejan ver hornacinas con esculturas, e includo una estatua de algún dios griego sobre un pedestal; a la derecha otro con soportales; todo ello sirve de pretexto y marco que permite cobijar a la multitud que está escuchando a San Pablo.
Éste en primer plano y por encima del resto, para acentuar la importancia del orador, tiene las manos extendidas en acción de predicar. Allí alrededor de él, hay ancianos y jóvenes que escuchan sus palabras y las discuten, como el grupo que están debajo de sus brazos con las figuras están más difuminadas. En frente de él, algunos parecen meditar y otros como la figura de la esquina derecha abre sus brazos en actitud de esperanza.

Manuel
Idea "Jesús", de Priya Hemenway